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No es (neo)liberalismo, es capitalismo de caciques (I)

En estos últimos años una parte de la crítica achaca todos nuestros males a eso que suelen llamar ideología neoliberal. Para quien no esté familiarizado con el neoliberalismo, puede consultar el consenso de Washington (enlace a la wiki) que viene a resumir las principales líneas de su pensamiento (según sus críticos, que son los que utilizan la expresión neoliberal). En mi opinión, el capitalismo actual poco tiene que ver con liberalismo o neoliberalismo. Creo que estamos ante un capitalismo de caciques o un capitalismo de los poderosos como dice Naredo. Como se me ha alargado la entrada, la voy a dividir en dos. Mañana, Jueves, saco la segunda entrega.

Para defender mi postura voy a hacer referencia a cuestiones que ocurren en nuestra sociedad y que, según mi opinión, no se pueden atribuir al (neo)liberalismo. Por un lado explicaré por encima qué debería defender el (neo)liberalismo ante una situación dada, y qué es lo que realmente está ocurriendo. Por otro lado, para que esto no parezca mi opinión trucada, añadiré citas de economistas, que los que achacan nuestros males al neoliberalismo, consideran neoliberales: Sala i Martín[1] y economistas de FEDEA[2].

(I)                 El MERCADO

Resulta que el (neo)liberalismo – económico – cree que la mejor manera de asignar recursos es el mercado. Mal y pronto se puede explicar de la siguiente manera: libremente las empresas ofrecen productos y servicios, y las personas compramos lo que nos interesa. De esta manera, las empresas que no ofrezcan lo que quiera la gente, tendrán que apresurarse a ofertar lo que se quiere. Las empresas que ofrezcan productos de poca calidad o muy caros tendrán que esforzarse en mejorar la calidad y el precio, si es que no quieren quebrar. Este punto es muy importante para el funcionamiento del mercado: posibilidad de quebrar. Argumentan los defensores del liberalismo económico, que si no hay posibilidad de ser expulsados del mercado – de quebrar – las empresas no se esforzarán en mejorar y abaratar los productos y servicios que quieren las personas. No es objetivo de esta entrada hablar de los problemas del mercado.

Bueno, pues resulta que en la crisis actual tenemos algunas empresas que han sido expulsadas del mercado. Muchas de ellas han quebrado y cerrado por muchas razones que no son relevantes en esta entrada. Pero hay otro grupo de empresas que han quebrado y no han sido expulsadas por el mercado, sino que han sido rescatadas. Ya sabemos, too big too fail: la banca. El rescate a la banca NO es (neo)liberal.

Sala i Martín ha dejado esto bien claro por ejemplo aquí, aquí, aquí y aquí. FEDEA en su blog de NadaEsGratis también ha escrito sobre esto (sobre irlanda, sobre rescate a Bankia). En una de las entradas referenciadas, Sala i Martín lo explica claro:

Los rescates bancarios en Irlanda y España han representado un error de política económica monumental que, además de llevar a sus respectivos gobiernos a la bancarrota, han plantado las semillas de futuras crisis a través del Moral Hazard (si los banqueros mantienen las consecuencias de las decisiones cuando éstas salen bien pero no cuando éstas salen mal, tienden a tomar decisiones demasiado arriesgadas).

Otra entrada de Sala i Martín también muy clara:

Como he dicho repetidamente, me parece una mala idea utilizar dinero público para salvar empresas privadas, sean bancos, restaurantes o tiendas de ropa. Es verdad que la quiebra de un banco puede generar unas semanas de pánico que conlleven una desaparición del crédito a las empresas y las familias cosa que puede agravar la crisis económica. Pero fijaos que eso es exactamente lo que ha pasado en los últimos años: el crédito YA ha desaparecido por lo que peor que ahora no podemos estar.

Hay que resaltar que la quiebra de un banco NO significaría que los depositantes pierden su dinero. Los depósitos están asegurados por el Fondo de Garantía de Depósitos. Quien perdería todo su dinero serían los accionistas. Los acreedores perderían una parte de su dinero.

Dicho esto, me parece bien que pase algo en España. La política de fusiones y de recapitalización privada impuesta por el Banco de España claramente no ha funcionado y, al impedir que los bancos y cajas quebrados cerraran sus puertas, ha dejado una serie de bancos convertidos en zombies que ni prestan ni dejan prestar y paralizan toda la economía.

En otra entrada de tono irónico sobre la mala gestión de España dice:

El siguiente paso consistiría en meter decenas de miles de euros de dinero público para evitar la quiebra de unos bancos y cajas que gestionaron pésimamente una burbuja inmobiliaria, justo en el momento en que pidiera sacrificios de miles de millones de euros a los ciudadanos. Es esencial que la gente confunda mercado con amiguismo a la hora de sembrar la desconfianza en las instituciones económicas.

En Nada es Gratis (FEDEA) también lo explican bien claro:

El plan es injusto porque no existe motivo alguno para que el contribuyente irlandés satisfaga deudas contraídas entre dos partes privadas, incluso admitiendo los errores gravísimos cometidos por su gobierno durante los últimos años. Y no hablamos de pequeñas cantidades: la socialización de las pérdidas va a caer sobre el contribuyente irlandés de forma despiadada.

El plan es también inútil. Primero, porque socava los incentivos del sistema económico en sus cimientos fundamentales. La economía de mercado se basa en la responsabilidad, para lo bueno, las ganancias, y para lo malo, las pérdidas. Por tanto es inaceptable que los acreedores de los bancos irlandeses no sufran las consecuencias de sus malas inversiones.

O sobre el rescate a Bankia:

Bankia/BFA tiene aún 8000 millones de deuda subordinada y preferente. Los primeros que tienen que pagar son los accionistas de Bankia/BFA y los Bonistas. Es urgente cambiar la legislación para permitir una resolución ordenada en la que el pato, en lo posible, se pague por el sector privado. Ya está bien de socializar pérdidas y privatizar beneficios.

Sin embargo, una parte de la crítica no para de decir que si el neoliberalismo, la banca neoliberal, las fuerzas conservadoras, etc. mezclándolo todo – en mi  opinión. Esto no tiene ningún sentido y lo único que hace es crear un enemigo contra el que luchar, sin fomentar el debate público necesario, ni informar debidamente. Que la banca sea rescatada muestra el doble rasero del poder económico, que habla de liberalismo cuando le conviene, por ejemplo para privatizar servicios públicos, y de intervencionismo cuando resulta que le hace falta liquidez, o quiere que le recalifiquen un terreno.

Lo que más me extraña de todo esto es que es evidente que investigadores como Vicenç Navarro conocen este hecho. Es más, él mismo, en esta entrada también lo argumenta. Pero entonces ¿por qué dice también que el poder de la banca es la causa de que se desarrollen políticas neoliberales? No lo entiendo y creo que no ayuda al debate público. Solo crea un enemigo, el neoliberalismo.

(II)               CRIMINALIZAR LA PROTESTA

La criminalización de la protesta tampoco tiene nada que ver con el (neo)liberalismo. Precisamente el liberalismo se opone en el aspecto económico a la economía planificada, según dicen ellos, para mejorar la democracia, puesto que nadie decide qué se debe producir, sino que son libremente las personas las que demandan y ofrecen. Además, el mercado nos permite intercambiar, algo que en sí mismo tiene valor en personas libres. En realidad, este es un punto que los economistas han olvidado bastante, y suelen hablar más de la eficiencia del mercado. Los clásicos sí lo tenían en mente[3].

Me resulta difícil encontrar alguien que se defina (neo)liberal y que esté en contra de que la gente se manifieste. Otra cosa es que no le parezca que los motivos para manifestarse sean los acertados, pero criminalizar la protesta no tiene sentido en el liberalismo. Y otra vez, esto no es sólo una opinión derivada de lo que debería defender el liberalismo, Sala i Martín en esta entrevista dice:

Yo no entiendo por qué la gente no hace una revolución. La gente debería estar en la puerta del Ministerio quemándolo todo.

Criminalizar la protesta es una herramienta que utiliza el poder para mantener el “orden” actual. Las protestas son cambios en potencia que los poderosos no pueden permitir. En vez de contra-argumentar esas protestas, los poderosos saben que es mucho más sencillo mostrar (!?) al resto de los ciudadanos que los que protestan son violentos, y por eso deben actuar las fuerzas de seguridad. En definitiva, otro ejemplo de capitalismo de caciques.

(III)             LA CREACIÓN DE DINERO BANCARIO

Aquí (p. 39) Juan Torres explica de manera muy didáctica la creación de dinero bancario.

Supongamos que una persona llamada de Harry es la única que tiene dinero: cinco billetes de 20 euros. La cantidad de dinero que hay en la economía es, por tanto, de 100 euros.

Supongamos ahora que otra persona, Potter, le pide prestados 40 euros y que se los presta. Después del préstamo, la cantidad de dinero que hay en la economía sigue siendo 100 euros, aunque ahora 60 euros estén en manos de Harry y 40 euros en las de Potter. Pero supongamos ahora que Botines, una tercera persona, crea un banco y convence a Harry para que deposite sus 100 euros a cambio de un generoso interés del 5% anual.

Enseguida, Botines pensará que no es probable que Harry quiera disponer inmediatamente de todo su dinero, de modo que decidirá dejar una proporción en su caja (supongamos que 60 euros) por si Harry efectivamente le solicita retirar alguna cantidad, y prestar el resto a Potter.
Lo que ocurre cuando el banco presta entonces 40 euros a Potter suele parecer milagroso a quienes lo oyen por primera vez.
Por un lado, Botines le dará los 40 euros a un interés mayor, de modo que ya así obtendrá una suculenta retribución. Pero eso no es todo. Lo que parecerá un milagro es que cuando Botines presta los 40 euros hace que en la economía haya más dinero. Exactamente, 40 euros más, es decir, el importe de la deuda de Potter con el banco.

Veamos: Harry sigue teniendo sus 100 euros. De hecho puede hacer
pagos con sus cheques por ese valor. Y, por su parte, cuando Potter ha recibido el préstamo tiene 40 euros en su bolsillo. En total, pues, ahora hay 140 euros en la economía.

Milton Friedman, considerado como uno de los grandes gurús del neoliberalismo, estaba en contra de la creación de dinero bancario tal y como se explica aquí. Sin entrar a debatir el tema técnico del coeficiente de caja (en el ejemplo anterior es la proporción del dinero de Harry que se queda en el banco: 60%), lo que quiero remarcar aquí, es que el liberalismo económico defiende un coeficiente de caja del 100%. Es decir, el neoliberalismo no está a favor de la creación de dinero bancario. Que este hecho no se sepa, muestra como algunos poderosos de este capitalismo, en este caso el sector bancario, difunden sólo las ideas que les convienen del liberalismo económico. Si la banca fuera neoliberal, defendería un coeficiente de caja del 100%, lo que limitaría su poder. Es evidente que no lo están defendiendo.

Antes de hacer una entrada eterna, sigo mañana con más cuestiones que, a mi parecer, poco tienen que ver con neoliberalismo. Terminaré la entrada matizando y concluyendo.

________________________________________________________________________________

[1] Si uno busca Sala i Martín en la página de Vicenç Navarro verá unas cuantas entradas y unas cuantas veces la palabra neoliberal. Sala i Martín se considera liberal. Sobre el adjetivo neoliberal suele reírse (véase esta frase y esta)

[2] Por ejemplo aquí Juan Torres y Vicenç Navarro llaman a estos economistas neoliberales. En el blog de FEDEA no he leído nunca que se autodenominen liberales o neoliberales. En una entrada Luis Garicano dice: “Los que aquí escribimos votamos, me consta, desde Izquierda Unida al Partido Popular”. Lo que sí dicen, por ejemplo aquí Fernández Villaverde, es que hacen economía neoclásica.

[3] De aquí que el mercado sea un medio y no un fin para el liberalismo político. Amartya Sen escribe sobre esto siempre muy elegante, por ejemplo en Development as Freedom. En esta entrada a veces pongo el adjetivo “político” o “económico” al sustantivo (neo)liberalismo. Cuando hablo de político quiero remarcar la cuestión de la libertad, la democracia y la igualdad de oportunidades, y cuando hablo de económico me centro en el papel del mercado y la no intervención estatal. Al decir clásicos no me refiero a Grecia y Roma, sino a los economistas que van de Petty hasta Jevons.

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2 comentarios

  1. […] En medio quedarían años de recortes sangrientos, de una transferencia descarada y descarnada de riqueza hacia las clases (muy) altas. De una sociedad medio emigrada y desgastada, pedigüeña de mendrugos macroeconómicos, identitarios. De los que sólo el rico come. Otra gran victoria de los que algunos han llamado “casta”, y otros “caciques”. […]

  2. […] De los que sólo el rico come. Otra gran victoria de los que algunos han llamado “casta”, y otros “caciques”. Una victoria, al fin, por […]

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