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El empleo tampoco es un fin (II)

En la entrada anterior defendía que el empleo tampoco era un fin. Un amigo hacía un comentario a la entrada. Que mejor, que en vez de contestar con un comentario pequeño, dedicar una entrada para intentar rebatir el argumento. Además, precisamente para esto está este blog, para hacernos pensar y debatir sobre las cosas que nos inquietan.

Mi amigo cree que el trabajo también puede ser un fin por contribuir a la sociedad en la que se vive. Creo que hay dos argumentos para rebatir esta idea. Por un lado está el de la definición de medios y fines o el de la definición de necesidades. Por otro lado está el de replantearse la idea de trabajo. Ambos se complementan. El primero es más subjetivo y me parece totalmente normal que alguien no esté de acuerdo. Sin embargo el segundo argumento me parece más definitivo y, aunque evidentemente estoy abierto a cambiar de opinión – lo hago todos los días – necesitaría una argumentación más sólida para bajarme de mi burro :).

Sobre el primer punto, creo que incluso estamos de acuerdo. La intención de mi amigo, no es el trabajo por el trabajo, sino el trabajo por contribuir a la sociedad. Lo que quiere es contribuir a la sociedad, no trabajar. Utiliza el trabajo porque quiere ser parte y tomar parte. El trabajo es en este caso un medio, pero no el fin. Podrían utilizarse otros medios para contribuir a la sociedad, por ejemplo riqueza que se posea. Un ejemplo extremo: alguien podría heredar una fortuna, no trabajar nada en su vida y donar parte de su riqueza a la sociedad porque quiere formar parte de ella, porque quiere contribuir.

Sobre la idea de las necesidades – o capacidades según otros – hay filósofos y economistas que han pensado largo rato. Estoy intentando recordar si hay alguno de los que yo conozca que realmente ponga el trabajo como una necesidad, y la verdad es que no recuerdo ninguno. Ahora mismo pienso en el libro de I. Gough y L. Doyal, en el de M. Nussbaum, en las cosas que he leído de A. Sen y en M. Max-Neef. Creo que el trabajo es un medio o satisfactor realmente importante porque sirve para satisfacer muchas necesidades. Esto es, es un medio clave, muy importante, pero no un fin. De todas formas admito que cualquiera me diga lo contrario, que crea que realmente trabajar sí es un fin, y si alguien conoce algún artículo o libro que hable de ello, que lo recomiende, porque me interesa el tema. El libro de Max-Neef está aquí, y subo ahora mismo, a la sección artículos, un artículo de Gough sobre su libro y el de Nussbaum – con ambos enfoques – por si a alguien le interesa.

No me quería enredar con el tema filosófico pero un compañero de blog me recomienda que me regodee, y como a mí me encanta, escribo un último párrafo para terminar con este argumento. Mi amigo en su comentario dice [el trabajo] no es sólo una vía para satisfacer necesidades. Creo que aquí está pensando en necesidades fisiológicas (corrígeme si me equivoco), pero yo pienso en necesidades no sólo como algo fisiológico. De hecho, en mi opinión, el participar en la sociedad es una necesidad, y precisamente el trabajo es uno de los mejores satisfactores/medios para satisfacer esa necesidad. Mi amigo lo expresa de lujo en su comentario con la última frase:

No es el trabajo una forma de aportar algo a la sociedad que te sostiene (en la que vivimos actualmente o la que sea y del tipo que sea) y así formar parte de ella de manera activa?

También coincidimos con Max Neef que propone la participación como una de las necesidades. Doyal y Gough proponen la participación social dentro de los objetivos universales, y coincidimos con M. Nussbaum cuando habla de la siguiente necesidad/capacidad:

Ser capaces de vivir con otros y volcados hacia otros, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos y comprometerse en diversas formas de interacción social.

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Gráfico 1. Trabajo remunerado (azul) y trabajo no remunerado (gris). Fuente OCDE, Society at a Glance 2011. Haz click en la imagen para verla mejor.

El segundo argumento, el definitivo según mi manera de ver, tiene que ver con cambiar la idea que tenemos sobre el trabajo. Por eso añadí la palabra remunerado en cursiva y entre paréntesis en la entrada anterior antes de publicarla. Lo que quiere expresar esta palabra es que realizamos muchos trabajos a lo largo del día que no son remunerados – no son pagados con dinero. Por ejemplo, cuando cocino, estoy realizando un trabajo. Si no cocinara, no podría transformar (trabajo) los alimentos (riqueza inicial) en algo digerible, con lo que no podría satisfacer mi necesidad. Esto significa, nada más y nada menos, que si crees que el trabajo es un fin, no te preocupes “porque trabajar vas a trabajar, lo quieras o no, otra cosa es que te paguen por ello”. De esta manera creo que no debemos preocuparnos en exceso por el trabajo en sí mismo, porque al querer satisfacer otras necesidades – también la participación en la sociedad – trabajaremos seguro. En mi opinión, la división que hemos hecho en nuestra sociedad entre trabajo y vida, es una división incorrecta, pues es difícil diferenciar esa parte de la vida en la que trabajamos y esa parte en la que vivimos.

Creo que otra contribución al cambio de sistema es esta misma, replantearse qué es el trabajo. En la actualidad asociamos trabajo a trabajo remunerado[1], o a algo que requiera de nosotros un esfuerzo que no siempre realizamos con ganas. En mi opinión hay que cambiar esto. Este aspecto ayudaría también mucho a combatir el machismo. Muchas amas de casa trabajan a lo largo de su vida una barbaridad, sin embargo, mucha parte de su trabajo es no remunerado, y por eso, hasta a veces se dice que no trabajan y se menosprecia lo que hacen. No es que no tengan trabajo, es que no tienen trabajo remunerado, más claro, es que no les pagan por lo que hacen. Lo que no significa que lo que hacen no satisfaga ninguna necesidad, ni sea importante. Todo lo contrario, precisamente muchas de las tareas que realizan – en su mayoría las mujeres – son básicas. Por eso no deben ser menospreciadas, sino todo lo contrario[2].

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Gráfico 2. Trabajo no remunerado de las mujeres menos trabajo no remunerado de los hombres. Fuente OCDE, Society at a Glance 2011. Haz click en la imagen para verla mejor.

En definitiva, guiémonos por otros indicadores, porque si nos guiamos por el trabajo en sí mismo, puede que todos tengamos trabajo pero sigamos sin satisfacer necesidades. Pero si nos enfocamos en satisfacer necesidades, que no se preocupen los que consideran el trabajo un fin, porque tendremos que trabajar, lo queramos o no. Para solucionar un problema, siempre, el paso más importante es su identificación correcta. Los indicadores son claves en la identificación.


[1] Aunque existan muchos estudios/informes sobre este tema, como el de la OCDE citado en esta entrada, la mayoría de las personas en la sociedad no consideramos el trabajo no remunerado como trabajo. Me incluyo, porque una cosa es leer y escribir sobre esto, y otra cosa es tenerlo realmente asimilado.

[2] No uniría directamente este argumento con el de dar un sueldo a las amas de casa. No estoy de acuerdo. Llamadme reaccionario o lo que queráis. También puedo cambiar de opinión ante argumentaciones, como todos los días :).

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2 comentarios

  1. jorge dice:

    kind! es un halago que te haya revuelto un poco para escribir más sobre el tema 🙂
    Estoy contigo en la mayoría de tus ideas, sobre todo en la de la errónea división que se ha hecho entre vida y trabajo. Esto me sirve para explicar un poco mejor lo que quería decir en el comentario del texto anterior. El trabajo no es un fin (o el fin), el fin es sentirse en paz con uno mismo, sentirse realizado, feliz, puro, o una de las mil maneras cursis que lo quieras llamar. Sabes a lo que me refiero. Sin embargo, para llegar ahí, existen muchos medios, y uno de ellos es el trabajo. El trabajo puede ser un gran medio para llegar al fin. Como dices que estás interesado, te voy a recomendar un pedazo de libro que te va a explicar muy bien la idea. “El hombre en busca de sentido”, de Viktor E. Frankl. Lo encuentras fácil. Es bastante filosófico, y explica, en primera persona, a parte de otras cosas, como encontró el sentido fundamental de su vida (o el fin) en base al trabajo, y en este caso no trabajo no remunerado, ya que lo ejercía dentro de un campo de concentración en el que se encontraba prisionero. Era médico.
    Seguiremos rebatiendo jeje. Bueno, ahora que lo pienso, esto es muy rebatible, sobre todo por la cantidad de millones de profesiones diferentes que existen en el mundo. Algunas te lo ponen más fácil… 🙂
    abrazos!!

  2. Pedro Olazábal dice:

    ¡Me apunto el libro!

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