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El empleo tampoco es un fin

En la entrada anterior defendía que el crecimiento económico no es un fin. En esta entrada voy a intentar algo más difícil, demostrar que el empleo tampoco lo es. Me parece más difícil su defensa porque críticas al objetivo del crecimiento económico se pueden encontrar ya muchas, pero es complicado encontrar alguien que diga que crear empleo no es un fin.

Recuerdo otra vez la declaración de Rajoy que citaba en la entrada anterior (pdf)

“No nos vamos a distraer ni lo hemos hecho de lo que constituye la principal necesidad de los españoles: la lucha para sacar a España de la crisis, para crecer, para crear empleo y devolver a los españoles la esperanza en el futuro”.

Tanto la prensa de diferentes colores, como políticos de diferentes partidos y economistas de diferentes posturas dicen continuamente que hay que crear empleo. No voy a repetir otra ristra de referencias porque, además, en muchas de las referencias de la entrada anterior se puede encontrar también que hay que acabar con el paro o crear puestos de trabajo.

Referencias sobre la necesidad de crecimiento económico, en eso que se suele llamar la crítica (que tiene muchas vertientes) no es del todo sencillo, puesto que cada vez hay más personas que no creen en esta seudo-mitología. Sin embargo, encontrar referencias sobre la necesidad de crear empleo es sencillísimo. El mito de la necesidad de crear trabajo está muy extendido. Por ejemplo, el libro de Torres, Navarro y Garzón, Hay Alternativas, tiene como subtítulo: propuestas para crear empleo y bienestar social en España.

En mi opinión, el empleo, al igual que el crecimiento económico es un medio, no un fin. Vuelvo a decir que el fin, el objetivo, es satisfacer las necesidades de los seres humanos. En cualquier proceso de creación de riqueza hacen falta dos cosas: una riqueza inicial y una transformación de esa riqueza inicial en otra riqueza. Por ejemplo, para hacer una mesa me hace falta madera, herramientas y mi trabajo. La madera y las herramientas son la riqueza inicial y mi trabajo es lo que hace que esa riqueza inicial se transforme en otra riqueza.

Si pienso en satisfacer mi necesidad de refugio, me hacen falta materiales que hay en la naturaleza, herramientas y mi trabajo para construir mi refugio. Si pienso en la necesidad de alimentarme, me hacen falta campo, semillas, agua, energía,  herramientas, y mi trabajo para labrar, cuidar la tierra, recolectar y cocinar. El trabajo no es en ningún caso un fin, es un medio para satisfacer mis necesidades.

Esta entrada es más dura que la anterior. El objetivo de crear empleo está metido tanto en nuestra sangre que no sé si voy a convencer a alguien de mis compañeros de blog. Pero voy a seguir intentándolo con otro ejemplo. En la actualidad hay bastantes defensores del cambio de modelo energético en el mundo (yo soy uno de ellos) por las ventajas que conllevaría el cambio. Entre estas ventajas hay gente que defiende que el sector de las energías renovables crea muchos puestos de trabajo. Creo que estas personas consideran esto una ventaja porque creen que el empleo es un fin. Sin embargo, desde mi punto de vista, el que el sector de las energías renovables sea intensivo en mano de obra, es una desventaja clara para la sociedad, no una ventaja.

Si tenemos una sociedad de 100 personas en la que 3 personas pueden dedicarse a abastecer de energía al resto, es en principio mejor que otra sociedad que necesite 20 personas para abastecer a esas 100 personas. Esto es porque en la primera sociedad habrá más gente que se podrá dedicar a otros sectores también importantes para la satisfacción de necesidades (salud, educación, ocio, información, vivienda, etc.) En la segunda sociedad habrá menos gente disponible para los otros sectores, con lo que podría mermarse la satisfacción de necesidades.

La clave en mi opinión es darse cuenta que el trabajo no es un fin, sino un medio. También es cierto que en la actualidad, con el paro que hay, mucha gente podría dedicarse al sector de las energías renovables, y en vez de estar en paro, aportar su trabajo a la sociedad favoreciendo el cambio energético. Pero este es otro tema. Si en la actualidad no hubiera paro y creyéramos necesario el cambio de modelo energético, o bien aumentamos la productividad considerablemente, o bien tendríamos que renunciar a algo. Sí, yo también soy de los que cree que ¡anda que no se producen cosas a las que podríamos renunciar!, pero esto no es relevante para esta entrada.

Otro punto más. Si podemos conseguir la misma satisfacción de necesidades con menos trabajo (remunerado), tendremos más tiempo para hacer otras cosas, como por ejemplo dedicarle tiempo a nuestra familia, amigos, aprender, informarnos, participar políticamente, tener nuestro huerto, hacer deporte, o mirar al mar. Lo que al final redunda en una mejor satisfacción de nuestras necesidades.

El problema que tiene este mito, es que si buscamos la creación de empleo por la creación de empleo en sí misma, entonces no estaremos utilizando el trabajo de esas personas para satisfacer necesidades, y por tanto estaremos mermando nuestra capacidad para mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad. Un ejemplo claro de esta perversión (la búsqueda de crear empleo porque sí) es Eurovegas. Alfonso Ussía sobre este proyecto concluye

Miles de puestos de trabajo en su construcción. Centenares de miles en su desarrollo y explotación. Turismo de masas proveniente de Europa, que tendrá en una localidad cercana a Madrid su capital del ocio y el juego. A eso se le llama riqueza. No me encontrarán jamás en «Eurovegas». Se trata de una cuestion personal. Pero el proyecto se me antoja formidable

Pero ¿si no te encontraremos jamás en Eurovegas, cómo es posible que lo consideres riqueza?

empleonoesfin

Fuente: absolut-china.com

Así, igual que en la entrada anterior, creo que debemos guiarnos por otros indicadores, no vaya a ser que se acabe con el paro, pero se siga sin satisfacer necesidades. Esto no significa que los indicadores relativos al empleo no sean útiles, significa que no deben ser nuestro faro guía.

Se puede contra argumentar que sin empleo no tienes dinero y que entonces no puedes vivir en este mundo. Sí, esto es cierto. El caso es que lo interesante sería que las personas que no están trabajando (remuneradamente) en la actualidad, se pudieran dedicar a sectores que satisfagan necesidades de la sociedad, a través de los cuales puedan adquirir los ingresos necesarios para satisfacer las suyas. Sería fantástico que periodistas en paro hicieran periódicos independientes que pretendieran informar, que agricultores cultivaran sin calentar la tierra, que trabajadores del sector de la construcción renovaran los edificios existentes para hacerlos más eficientes, que urbanistas mejoraran la distribución de las ciudades, que ecólogos, biólogos y físicos estudiaran junto con científicos sociales las relaciones entre naturaleza y sociedades para afrontar los retos de sostenibilidad que nos depara el futuro, etc. Pero esto es cosa de todos, necesita el apoyo de la sociedad. Necesita un cambio de mentalidad muy grande, necesita un cambio de sistema.

Por cierto, y para terminar, es cierto que sin empleo no se tienen ingresos, pero los ingresos tampoco son un fin, son un medio para conseguir bienes y servicios que satisfagan nuestras necesidades. Lo dejo para otra entrada.

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3 comentarios

  1. jorge dice:

    tío kind, pero me dejas un poco igual después de leer hasta el final, no saco una conclusión clara de lo que quieres expresar. Quiero decir, entonces, en que lugar de prioridades o necesidades se puede colocar al trabajo? Es evidente que no es un fin en la vida, estoy de acuerdo. Entonces qué es? ¿No lo consideras algo básico, y no por la remuneración económica, sino por dar también un sentido (no el único ni el primordial) a nuestra vida? No sólo es una vía para satisfacer necesidades. No es el trabajo una forma de aportar algo a la sociedad que te sostiene (en la que vivimos actualmente o la que sea y del tipo que sea) y así formar parte de ella de manera activa?

    • Pedro Olazábal dice:

      Mientras releía la entrada, antes de publicarla, pensaba precisamente que alguien podría contra argumentar con lo que dices. El caso es que la entrada se me hacía larga y no me entraba el argumento para rebatir tu idea. Pensé en dos razonamientos, uno de ellos creo que definitivo, y por eso puse la palabra remunerado en cursiva y entre paréntesis. Es evidente que una sola palabra no dice mucho jeje 🙂 Hago la próxima entrada sobre esto que dices. Publico como tarde el miércoles.
      Salud!

  2. […] la entrada anterior defendía que el empleo tampoco era un fin. Un amigo hacía un comentario a la entrada. Que mejor, […]

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