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Política y Gestión

Existe una opinión bastante generalizada que considera que la actual crisis ha sido causada porque los políticos no son buenos gestores. Hay gente que dice “al fin y al cabo los políticos son gestores”. Dentro de esta opinión se considera que los políticos no han hecho bien su trabajo. Se argumenta que igual que la mayoría de la gente va a trabajar y gana su dinero, a los políticos les pagamos para que hagan bien su trabajo. Entiendo implícito en esta opinión que su gestión carece de ideología. En esta entrada no voy a escribir de ideologías (ya lo hice aquí), sino de gestión, precisamente para demostrar desde este concepto, cómo la ideología está inherente a la gestión de la política. 

Cuando decimos que un gestor es bueno, o que realiza bien su trabajo, nos referimos a que con unos recursos dados consigue sus objetivos. Esto ocurre tanto en la actividad de los políticos, como en una asociación sin ánimo de lucro, en una empresa, o en un equipo de fútbol. Para considerar entonces si se ha realizado una buena gestión tenemos que tener en cuenta 1) objetivos y 2) recursos. El político, junta directiva de asociación, gerente o entrenador de fútbol gestiona sus recursos para conseguir sus objetivos.

A mi entender, si una persona dice que un político “debe hacer bien su trabajo igual que yo hago el mío”, está dando a entender que el trabajo del político está claro y ya sabemos cuál es. Está dando a entender que los objetivos del político los conocemos todos y son obvios. Entonces el político sólo debe gestionar los recursos para conseguir esos objetivos tan claros. La persona que cree que esto es así, olvida que no todos entendemos la vida y el mundo de la misma manera, y que por tanto no todos tenemos los mismos objetivos. El político tiene sus propios objetivos, que no tienen por qué coincidir con los suyos (de la persona que opina esto).

Porque, ¿es objetivo del político buscar el precio más barato de la energía en el presente? ¿o en el futuro? ¿es su objetivo garantizar un abastecimiento de energía sostenible ecológicamente hablando? ¿es su objetivo garantizar la independencia energética del país? ¿es su objetivo cerrar las centrales nucleares? ¿o alargar su vida útil todo lo posible? ¿es su objetivo descentralizar el modelo actual? ¿o centralizarlo? etc.

Todas estas preguntas sólo tienen que ver con una rama de la política, la energética. Pero cualquiera puede hacerse la misma ristra de preguntas para casi cualquier aspecto político. Alguien podría contestar que todas las preguntas formuladas anteriormente deben ser objetivo del buen gestor político. Pero esto es imposible, puesto que algunas son incompatibles. Además, aunque no fueran incompatibles, puede que no todos los objetivos sean realizables con los recursos dados, por lo que será necesario priorizar. En el momento en que haya objetivos incompatibles o necesidad de priorizar, entonces es cuando la ideología entra en juego. Así que la gestión política no es ajena a la ideología.

El Roto

El Roto

Mis compañeros de blog me invitan a ser más incisivo en la idea de esta entrada. Mi intención era dejar reflexionar pero creo que tienen razón. La idea se puede resumir diciendo que los tecnócratas, tal y como los define la RAE, no existen. Pueden existir personas que estudien diferentes problemas atendiendo a diferentes variables/aspectos, proponiendo muchas posibles soluciones para cada uno de los problemas estudiados. Pero las soluciones elegidas siempre dependerán de las variables que tengamos en cuenta, y de la importancia que le damos a cada variable. La elección y valoración de variables a tener en cuenta no es siempre objetiva (casi nunca lo es), y por tanto depende de lo que consideren importante las personas que estudian y quieren dar solución a ese problema. Más importante aún, la misma elección de problemas a resolver es ideológica. ¿Qué problemas tenemos? ¿cuáles hay que resolver antes?

Un último apunte: yo también creo que los políticos tienen gran culpa en las causas de esta crisis y que han sido pésimos gestores, pero el objetivo de esta entrada no es escribir sobre sus incompetencias – que incluso iban en contra de sus objetivos expresados – sino exponer que la gestión de la política nunca es aideológica – si es que existe esta palabra.

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1 comentario

  1. […] en una democracia participativa, que es la que me gusta a mí . Sobre tecnocracia ya hice una entrada, así que no me […]

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