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Superar la (bi)división ideológica

Esta entrada va a ser un poco larga (menos de 1.500 palabras), pero es que creo que se va a convertir en referencia de muchas otras. El objetivo es escribir sobre uno de los problemas para mí más importantes que tiene la sociedad: el reduccionismo y tribalismo en las ideologías. En el sistema político actual, los actores – personas, partidos, asociaciones… – se definen como de izquierdas o de derechas – aunque también hay algunos que dicen que son de extremo centro. Guille ya ha escrito algo sobre esto, pero en este caso yo lo haré de manera más abstracta.

Cuando uno habla sobre cualquier cosa refiriéndose que está a la izquierda o a la derecha, sólo puede estar refiriéndose a una dimensión. Con ayuda de las siguientes figuras voy a explicarlo mejor.

ideologiasI

Figura 1

En la imagen de arriba podemos decir que el punto A está a la izquierda del punto B y que el punto B está a la derecha del punto A. Esto es teniendo en cuenta la dimensión – o eje – de color rojo.

ideologiasIII

Figura 2

En la figura 2 podemos concluir lo mismo con respecto a cualquiera de las dimensiones, la verde, la roja o la azul. Para seguir la dimensión azul hay que girar la cabeza y en ese momento veremos que el punto A está a la izquierda del punto B. Pero si girásemos nuestra cabeza hacia la derecha el punto A estaría a la derecha del punto .

ideologiasIV

Figura 3

En la figura 3 he representado dos ejes, uno azul y otro amarillo-naranja. Para no volvernos locos, los he colocado como estamos normalmente acostumbrados. Cada uno de los ejes representa una dimensión. Pues bien, en esa imagen existen puntos que es difícil (imposible) decir si están a la izquierda o la derecha de otro. Por ejemplo, el punto C no está ni a la izquierda ni a la derecha del punto A teniendo en cuenta el eje amarillo-naranja. Sin embargo, son puntos diferentes. Con respecto a la dimensión azul, sí podríamos decir que el punto A está a la izquierda del punto C – o al revés depende de cómo pongamos la cabeza.
Entonces, si admitimos que las ideologías tienen más de una dimensión – y espero que nadie diga lo contrario –, nos encontraremos con que hay puntos diferentes, es decir, ideologías diferentes de las que no se puede decir que ninguna está a la derecha o la izquierda de otra. Por tanto hablar de “la izquierda” o de “la derecha” no tiene sentido.

Alguien podría decir que sí se puede hablar de “las izquierdas” y “las derechas”. Siguiendo el ejemplo de la Figura 3 diría que A y C son ideologías de izquierdas, y que B y D son ideologías de derechas. Pero otro podría decir que A y B son ideologías de izquierdas, y que C y D son ideologías de derechas. Ambas opiniones dependen de cuál sea la dimensión de referencia (Figura 4):

ideologíasII

Figura 4

  • CASO 1. Si la referencia es el eje amarillo-naranja estaríamos en el caso en que A y C son ideologías de izquierdas, y B y D ideologías de derechas.
  • CASO 2. Si es el eje azul la referencia, entonces A y B son ideologías de izquierdas, y C y D ideologías de derechas (girando la cabeza hacia la izquierda).

Por tanto nos encontramos con que para poder hablar de izquierdas o derechas hay que decidir la dimensión de referencia, pues si no tomamos una dimensión de referencia, “C” podría ser para algunos de izquierdas y para otros de derechas. ¿Qué dimensión es más importante para determinar cuáles son las izquierdas y cuáles son las derechas? ¿Quién decide que esa dimensión es la más importante?

Pero existe además otro problema mucho más importante. Entre tantas ideologías – tengan una dimensión o varias siempre hay infinitos puntos posibles – tendremos que elegir un punto dentro de la dimensión elegida que marque el centro. Ese centro es la referencia para definir que está a la izquierda y que está a la derecha. ¿Dónde está el centro? ¿Quién lo decide? ¿Centro de qué? ¿Cuáles son los extremos y dónde están? Por tanto, me parece imposible hablar de izquierdas y derechas teniendo en cuenta que no sabemos donde está el centro y que no sabemos cuál es la dimensión de referencia.

El problema de este reduccionismo en las ideologías es que provoca que muchas personas se pronuncien de izquierdas o derechas y después acepten todas las dimensiones que le corresponden a ese supuesto bando o tribu. En España es muy difícil encontrar alguien que diga que es de derechas y a la vez ecologista, o alguien de izquierdas que sea pro-nuclear. Esto destroza el posible debate entre las diferentes cuestiones que tienen las ideologías y lo único que consigue es polarizar la sociedad, acabando incluso con que haya personas que se definen más así mismas por el “opuesto a otro” que por lo que son realmente. Cada persona tenemos una manera diferente de entender el mundo y existen infinidad de combinaciones posibles. Uno puede ser católico, preferir economía planificada, racista, y darle igual el planeta. Otro puede preferir libre mercado, ser ateo, querer una aristocracia y estado descentralizado. ¿Por qué no? Porque nos apuntamos a una de las tribus existentes y a partir de ahí dejamos de pensar y opinamos lo que dice nuestra tribu.
Algunas dimensiones y algunos problemas:

  • Economía planificada – Libre mercado: esta dimensión es muy conocida y tiene pinta de poder colocarse en un eje, pero también tiene sus problemas. Por ejemplo, ¿una persona que cree que el sector del agua debe ser público pero el de la educación privado estaría a la derecha o a la izquierda de otra persona que cree que la sanidad debe ser pública pero el sector eléctrico privado? ¿y los que creen que muchos sectores pueden ser tanto públicos como privados?
  • Monarquía[1] – Democracia: este ejemplo también es muy utilizado por ambos bandos. La derecha se apunta a la filosofía liberal y por tanto pro-democracia, y la izquierda se apunta al anti-franquismo y por tanto pro-democracia. Sin embargo, ha habido en la historia casos de gobiernos autoritarios calificados de derechas y de izquierdas.
  • Religión: esto sí que es complicado ponerlo en un eje. ¿Los ateos a la izquierda y los religiosos a la derecha? ¿Un musulmán está más a la derecha que un católico? ¿y un protestante? ¿Y un evangelista? ¿Y un católico no practicante? ¿los agnósticos estarían en el medio?

Otras posibles dimensiones que no comento serían: ecologismo, internacionalismo – nacionalismo, centralizado – descentralizado, etc.
Algunas incoherencias, desde mi punto de vista, serían los ejemplos de Stalin y Hitler. Stalin se dice que era un gobierno de izquierdas y Hitler un gobierno de derechas. Sin embargo, ambos gobiernos eran similares[2], tenían una economía planificada potente, eran autoritarios, centralizados, desarrollistas, militaristas, no ecologistas (pocos había en la época pero había, ej: Mumford o Geddes), etc. Una diferencia sería que Hitler era nacionalista y Stalin internacionalista, aunque a juzgar por lo que hizo con los pueblos de la unión soviética tenía bastante poco de internacionalista.

Alguien podría decir que algunas de las dimensiones que he puesto están contenidas en otras y que por tanto puede reducirse la ideología a menos dimensiones. Por ejemplo, se puede decir que un gobierno monárquico siempre será centralizado. Pero esto no tiene porqué ser así. Un jefe de estado podría dividir el país en diferentes regiones, y en cada región colocar subjefes a los que les otorgaría muchos poderes. En este caso estaríamos en una monarquía descentralizada. Es bizarro pero podría ser. Se podría decir también que alguien que defiende el libre mercado nunca defendería un gobierno autoritario – algo que también es incoherente para mí. Pero la historia tiene un ejemplo de ese caso: la chile de Pinochet. En definitiva, puede que encontremos, a nuestro juicio, posibles combinaciones que sean incoherentes, pero a juicio de otras personas serán perfectamente coherentes.

El problema del tribalismo ideológico es que es horrible para la democracia. En mi opinión, lo coherente es informarse sobre cada decisión que se deba tomar, y después de un proceso de reflexión, defender una postura abierta a la discusión y otras opiniones. El tribalismo provoca que las personas tomen la postura antes, y después busquen argumentos que defiendan esa postura. Esto es una perversión. Así que dejémonos de tribus y discutamos cada aspecto de la polis atendiendo a los hechos y nuestras convicciones.
No se malentienda la entrada, este no es el fin de las ideologías, todo lo contrario; es el reconocimiento a toda su riqueza y complejidad. Muchas veces se dice: “las cosas no son o blanco o negro, hay muchos grises”. A mí me gusta más para este caso: “las ideologías no son o blanco o negro, hay muchos colores”.


[1] Con Monarquía me refiero al gobierno de una sola persona.

[2] Sí, es cierto que también tienen sus diferencias.

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3 comentarios

  1. […] que su gestión carece de ideología. En esta entrada no voy a escribir de ideologías (ya lo hice aquí), sino de gestión, precisamente para demostrar desde este concepto, cómo la ideología está […]

  2. […] es que venga un político antineoliberal a salvarnos y no tendremos ningún problema. Superemos la (bi)división ideológica y salgamos de nuestras tribus para hablar. Defendamos ideas que nos convencen, no lo que dice el […]

  3. […] Superar la (bi)división ideológica […]

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